Proceso de formación

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"La institución del Seminario Mayor, como lugar óptimo de formación, debe ser confirmada como ambiente normal, incluso material, de una vida comunitaria y jerárquica, es más,como casa propia para la formación de los candidatos al sacerdocio, con superiores verdaderamente consagrados a esta tarea" (PDV 60):

  • Es "un espacio privilegiado, escuela y casa para la forma­ción de discípulos y misioneros" (A 316).
  • Es una comunidad educadora en la que participan el can­didato, los directores y los empleados.
  • Debe encarnar los mismos rasgos eclesiológicos que nacen del Evangelio y nos presenta el Vaticano II y los do­cumentos latinoamericanos. Un Seminario capaz de res­ponder a las necesidades de la Iglesia actual, en su forma­ción y en su evangelización.
  • La formación debe ser integral a través de las cuatro di­mensiones, consolidando la vocación de cada uno de los candidatos de manera progresiva con un acompaña­miento personalizado que busque formar pastores que lleguen a configurarse con Cristo, Sumo Pastor, con gran espíritu misionero, con liderazgo y capacidad intelectual, acordes a las exigencias del mundo, dados a la oración y a la entrega en el servicio.
  • La experiencia del año propedéutico debe fomentar la vida comunitaria y la integración, que se profundizará a lo largo del proceso, permitiendo a los candidatos descubrir la importancia de la formación en comunidad y la bondad de la transparencia en el proceso de tal manera que lle­guen a ser "discípulos y misioneros de Jesucristo". (Cfr. OT 13 y 14)
  • "La formación abarca diversas dimensiones que deberán ser integradas armónicamente a lo largo de todo el pro­ceso formativo" (DA. 280, Cfr. R125). Es aquí donde el equipo de directores ejerce su ministerio (R. 98).

 

OBJETIVO

Brindar a la Iglesia Arquidiocesana y a las Iglesia particu­lares representadas en el Seminario los evangelizadores que requiere para continuar su tarea misionera de tal manera que Jesucristo sea anunciado, conocido, amado seguido, celebrado y servido como SEÑOR Y SALVADOR.

 

DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN

 

"Sin una adecuada formación humana toda laforma­ción sacerdotal estaría privada de su fundamento nece­sario" (PDV 43).

  • El Seminario Mayor debe responder a los tiempos ac­tuales esforzándose por seguir las líneas que la iglesia ha ido marcando, de tal manera que la formación hu­mana esté presente en todo el itinerario formativo y responda a los desafíos que se nos presentan hoy.
  • Para responder a una auténtica formación integral, se debe tener en cuenta las cuatro dimensiones básicas, así como implementar proyectos de renovación de es­tructuras y personas.
  • El Seminario Mayor debe ser una comunidad de her­manos donde se viva la comunión fraterna, la con­fianza y la ayuda mutua, tanto entre los seminaristas, como entre éstos y los directores. Más comunitario y participativo en su gestión y en la toma de decisiones.
  • Para avanzar en la experiencia de la vida comunitaria es necesario un ambiente organizado y de colaboración mutua en el trabajo, así como también en el esfuerzo en la disciplina y la constancia, para la comunión y la unidad y así poder evitar el estilo de vida presbiteral individualista.
  • El Seminario Mayor favorece encuentros comunitarios que ayuden a crecer en las relaciones interpersonales, tales como: el deporte, los actos culturales y lúdicos.
  • Hay que destacar la formación en la libertad (autofor-mación), en la mayor participación de los candidatos dando espacios para el diálogo, la discusión que favo­rezca la disciplina personal. Hace falta responder a la realidad de los candidatos que proceden cada vez más de ambientes secularizados, de familias desintegradas y de escasos recursos y con grandes limitaciones en su formación humana. Se necesita un acompañamiento más personalizado que ayude a discernir el camino vocacional con el auxilio especializado de las ciencias humanas.
  • El Seminario Mayor como institución formadora de fu­turos sacerdotes debe responder al tipo de joven que hace su discernimiento vocacional para formar los fu­turos presbíteros que necesita la Iglesia y el mundo.
  • Crear una conciencia crítica de la realidad. La forma­ción no se desentiende de la realidad del joven, quien es protagonista principal de su formación (autoforma-ción). Por eso es importante formar en la austeridad, en la sencillez de vida para evitar el aburguesamiento del clero; es importante crear conciencia ecológica (amor y respeto a la naturaleza y el destino universal de los bienes de la creación).
  • Para facilitar una adecuada formación afectiva, el se­minario ayudará y orientará a diseñar un proyecto de vida que el candidato asumirá acompañado por su di­rector espiritual.
  • Se intensifica la formación de la personalidad para esto vale la pena, más atención al aspecto afectivo que implica aprender continuamente la relación madura con las demás personas, por el ejercicio de la libertad responsable, el manejo de las emociones y los senti­mientos y de su sexualidad.
  • El Seminario Mayor brindará una adecuada formación afectiva para el amor que lleve a asumir el celibato en total libertad manteniendo la centralidad en la persona de Jesús y su obra, para ser capaces de asumir la misión de la iglesia (Cfr. D. Aparecida 321).
  • Hoy se hace más urgente una educación a la sexualidad que sea verdadera y plenamente personal y que por ello favorezca la estima y el amor a la castidad como virtud que desarrolla la auténtica madurez de la persona que la lleva actuar libremente y sin represiones. (Cfr. "No descuides el carisma que hay en ti": Páginas 51-53).

 

"Para todo presbítero la formación espiritual constituye el centro vital que unifica y vivifica su ser sacerdote y su ejercer el sacerdocio" (PDV 45).

  • El Seminario Mayor quiere responder a los tiempos ac­tuales propiciando un ambiente que facilite el contacto con Dios Padre, el Dios de Jesucristo, de tal manera que el candidato asimile y viva los valores evangélicos.
  • Ofrecer espacios de encuentro y comunión con Dios Padre: en la oración con la Lectio Divina, en la liturgia de las Horas, en el amor a la Sagrada Escritura; con Dios Hijo en la participación del sacrificio de la Eucaristía; con Dios Espíritu Santo, en la dirección espiritual, en los retiros espirituales. Para llegar a la plena configura­ción con Cristo Buen Pastor, en la vivencia de los con­sejos evangélicos y las virtudes cristianas.
  • Dar una sólida formación espiritual que haga de los se­minaristas hombres del Dios de la historia y discípulos de Jesucristo, para responder a las falencias que en esta dimensión traen los candidatos al ingresar al Seminario.
  • Formar en la vivencia de la moral cristiana, teniendo a Cristo como medida del amor, pues se observa en nuestra realidad social un creciente relativismo ético.
  • Acompañar con una dirección espiritual que conduzca al candidato a través del proyecto de vida a descubrir la voluntad de Dios para que logre un discernimiento vocacional maduro.
  • Ser un lugar donde los futuros presbíteros se preparen para ser auténticos pastores, con cualidades humanas y evangélicas; el lugar donde se vivan y se trabajen el diálogo y la espiritualidad presbiteral.
  • Propiciar una experiencia de madurez en la fe de cada seminarista, para que él, al mismo tiempo, eduque y edifique a la comunidad con su testimonio y con la mi­sión de ser pastor.
  • Propiciar una "liturgia modelo", celebrada de acuerdo con las normas de la Iglesia, de tal manera que cumpla con su función mistagógica; para que haga del candi­dato un pastor, más que administrador de sacramentos.

 

"La formación intelectual de los candidatos al sacer­docio encuentra su justificación específica en la natu­raleza misma del ministerio ordenado y manifiesta su urgencia actual ante el reto de la nueva evangelización a la que el Señor llama a su Iglesia a las puertas del tercer milenio"(PDV 51).

  • Se pretende una sólida formación doctrinal teniendo en cuenta las orientaciones de la Ratio colombiana, de tal manera que el candidato quede sólidamente estruc­turado en Historia de la Salvación y sus consecuencias.
  • Debe brindarse en la formación académica: métodos de estudio, investigación para un mejor aprovecha­miento de las materias de filosofía y teología que en el Seminario Mayor se enseñan, con proyección pastoral.
  • A través de esta formación se busca que el seminarista tenga una conciencia de la realidad del pueblo al que va a servir, y que asuma, como actitud, una actualización permanente según las exigencias que los tiempos mo­dernos requieren.
  • Se procurará tener un buen número de profesores su­ficientemente cualificados y en constante renovación y actualización. Se buscará contacto con las universi­dades eclesiásticas y civiles y demás centros culturales.
  • El candidato deberá desarrollar el hábito de la lectura adecuada a su formación, aprovechando correctamente los medios tecnológicos, las ayudas virtuales que nos brinda la internet y las ayudas didácticas del seminario (biblioteca, sala de computadores, tiempos de lectura) y demás ayudas del mundo y la sociedad actual para una formación integral de la persona. (DA 34)

 

"Toda la formación de los candidatos al sacerdocio está orientada a prepararlos de una manera específica para comunicar la caridad de Cristo, buen Pastor. Por tanto, esta formación, en sus diversos aspectos, debe tener un carácter esencialmente pastoral" (PDV 57).

  • Con esta dimensión pastoral el Seminario Mayor pre­tende asegurar a las otras dimensiones de la formación (humano-comunitaria, espiritual e intelectual), conte­nidos sólidos y características concretas, a la vez que unificar y determinar toda la formación de los futuros presbíteros preparándolos para los ministerios de la Pa­labra y de la liturgia y para la santificación en coopera­ción con los laicos.
  • La formación pastoral se acrecienta con la actividad que realizan los seminaristas en los períodos de apostolado semanal en las parroquias, en la misión de navidad. Se­mana Santa y de fin de año, y en las vacaciones en sus diócesis.
  • Los asesores procurarán acompañar la actividad pas­toral de los seminaristas.
  • Se ha de procurar una inserción auténtica e insistir en una permanente relación e interés por la evangeliza-ción de su propia diócesis. Formar para los diversos servicios: parroquia, pastorales especializadas y mi­siones organizadas.
  • Procurar un mayor diálogo con el mundo actual, inte­grando evangelización y pedagogía, para reconocer y mantener los valores Evangélicos.
  • La formación para el ministerio ha de estar más atenta a los signos de los tiempos, procurando descubrir nuevos espacios que respondan a la realidad actual con objetivos claros, estrategias adecuadas y líneas de ac­ción propias.
  • Despertar una inquietud constante por los alejados y por los que ignoran al Señor en sus vidas (Cfr. Ap. 280d.)
  • Profundizar en temas políticos, económicos, sociales que ayuden a entablar un diálogo más serio y compro­metido con un mundo globalizado, donde se asuma la opción preferencial con los pobres.
  • Urge valorar y formar a los laicos promoviéndolos y comprometiéndolos con el Reino.
  • Contribuir en la formación permanente y favorecer la continuidad en programas de formación en los pri­ meros años del presbiterado.
  • Formar para el intercambio misionero, abriendo en el seminarista el horizonte y concientizándolo de las ne­cesidades de la Iglesia universal.
  • Vincular en el proceso de formación pastoral a los pá­rrocos y directores de las pastorales especializadas, con el fin de que el candidato forje su identidad de pastor y descubra sus propios carismas.
  • Brindar elementos didácticos, pedagógicos y talleres con expertos en pastoral, para un mejor desempeño del seminarista en su labor.

"Unauténtico camino cristiano llena de alegría y espe­ranza el corazón y mueve al creyente a anunciar a Cristo de manera constante ensu vida y en su ambiente" (Ap. 280d).

  

FORMACIÓN ACADÉMICA:

 

Definición

En el Año Propedéutico, con el cual se inicia el proceso de la formación presbiteral, el candidato comienza a reconocer las inquietudes vocacionales que experimenta en el hogar, en la parroquia, en el colegio y con los amigos; y, por medio del discernimiento, busca clarificar la llamada para dar una res­puesta en el seguimiento de Cristo al servicio de la Iglesia.

 

Objetivo

El Propedéutico tiene por objeto brindar un acompaña­miento personal y grupal orientado a completar el discerni­miento vocacional inicial de los candidatos al presbiterado. Un periodo de tiempo que les permita vivir:

  • Una intensa experiencia de fe y oración.
  • Una iniciación en el Misterio de Cristo y de la Iglesia.
  • Una iniciación en los compromisos cristianos.
  • Una formación básica humano-cristiana.
  • Un adecuado nivel cultural que permita desarrollar equili­bradamente a la persona humana integral.
  • Una experiencia de vida comunitaria intensa
  • Una iniciación en la vida espiritual: oración y celebración
  • Una nivelación académica.

 

Perfil

  • Va teniendo claridad de su vocación.
  • Comienza a aceptar su historia personal.
  • Ha asimilado los aspectos básicos de la vida espiritual: oración mental, participación activa en la liturgia, inicia­ción en la práctica de la Dirección Espiritual.
  • Muestra aptitudes de liderazgo.
  • Empieza a aprender a hacer una lectura contemplativa de su propia realidad personal.
  • Muestra inquietud por el estudio y la investigación.
  • Ha iniciado relaciones positivas con los miembros de la comunidad.

 

 

Definición

Al iniciar el ciclo filosófico, el candidato continúa clarifi­cando sus motivaciones vocacionales reflejando su identidad presbiteral en gestación, por medio de su autoformación en las cuatro dimensiones, descubriendo sus capacidades y acti­tudes, como discípulo misionero de Cristo.

Objetivo

Concluyendo el curso primero de filosofía, el seminarista deberá manifestar que está comprometido con el proceso de autoformación que el seminario le propone. Además, deberá revelar signos vocacionales de su identidad presbiteral en ges­tación.

 

Perfil

Se espera que el seminarista, a final de estos dos semes­tres, posea:

  • Claras sus motivaciones vocacionales y mostrar rasgos de las mismas.
  • Un encuentro con Cristo y con los hermanos iluminadopor los conocimientos que adquirido.
  • Unidad de vida, manifestada en su comportamiento dentro y fuera del seminario.
  • Autoconciencia de sus debilidades y fortalezas.
  • Prestar los servicios con gusto para el bien de toda la co­munidad.
  • Insertarse de manera progresiva en las comunidades del seminario y de la diócesis, sin desintegrarse de su "pe­queña comunidad".

 

 

 

 

 

Definición

Es un año del ciclo filosófico que, profundizando en el discernimiento, proporciona al alumno mayor claridad en sus motivaciones vocacionales, facilitándole el inicio de una identidad como futuro pastor, elementos necesarios para una opción más madura en el año siguiente.

 

Objetivo

Concluyendo el curso segundo de filosofía, el alumno ya deberá haber empezado a mostrar rasgos vocacionales, que sean manifestación de una identidad sacerdotal en gestación.

 

Perfil

  • Participa activamente en clase
  • Tiene espíritu investigativo
  • Empieza a identificar los aportes de la filosofía, de una manera concreta, en la vida cotidiana.
  • Empieza a despertar un espíritu crítico constructivo.
  • Muestra un trabajo realizado en su hábito de lectura
  • Proyecta ya su trabajo de síntesis filosófica
  • Es una persona que conduce con responsabilidad su vida, de una manera seria y con espíritu de autoformación
  • Tiene capacidad de autoevaluarse
  • Vive el servicio en la comunidad conforme a su iden­tidad de discípulo
  • Es un joven ya integrado, con sentido de comunidad y agente de unidad
  • Empieza a mostrar o a trabajar su liderazgo
  • Ha iniciado un trabajo en la conformación de un hábito de oración
  • Participa activamente en la liturgia
  • Respeta el silencio en los espacios que brinda el Semi­nario
  • Frecuenta con asiduidad la Palabra de Dios
  • Muestra gusto e interés por su pastoral.
  • Presenta una disposición alegre y creativa en su aposto­lado, poniendo al servicio del mismo sus talentos.
  • Es capaz de vivir en la comunidad parroquial la forma­ción recibida.
  • Que escucha a la gente.

 

 

Definición

El tercer año del ciclo filosófico conlleva a la culminación de la primera etapa de la formación sacerdotal en lo que res­pecta a la vida académica y a la formación integral que ofrece la institución; en ella el aspirante a la vida sacerdotal adquiere un mayor compromiso, un discernimiento consciente, libre y se dispone para asumir el compromiso de la formación teo­lógica, que le llevará a un conocimiento más vivo y personal con el Dios Uno y Trino, situándolo frente al ciclo teológico.

 

Objetivo

Al finalizar el tercer año de filosofía, el aspirante a la vida sacerdotal deberá haber integrado en su vida los aspectos fun­damentales del proceso vocacional, tales como: búsqueda de una madurez afectivo-sexual, responsabilidad, honestidad, liderazgo, discernimiento vocacional, crecimiento espiritual, capacidad de investigación y espíritu crítico y capacidad de relacionarse con todas las personas.

 

Perfil

  • Ha clarificado y profundizado en sus convicciones vocacionales
  • Con su vida, da razón del seguimiento de Jesús, como dis­cípulo misionero.
  • Ha sido capaz de asumir y superar las crisis propias de este ciclo.
  • Ha revisado y profundizado su proyecto de vida.
  • Ha madurado y crecido en sus relaciones interpersonales.
  • Está en condiciones de presentar la petición para ser ad­mitido a las sagradas órdenes por el Rito de la Candida­tura.

 

Definición

En el Primer Año de Teología el Candidato afianza su vo­cación e integra las distintas dimensiones de la formación en función de la opción que ha hecho por Jesucristo Pastor. Se inician aquí los estudios teológicos con la intención de ha­cerse una persona libre y responsable que puede ser llamada al sacerdocio.

 

Objetivo

Lograr que el Candidato encuentre bases claras y sólidas para su respuesta Vocacional mediante la integración a las distintas dimensiones de la formación, el inicio en la disci­plina teológica y la inserción en la pastoral diocesana, para que refuerce su opción por Jesucristo Pastor.

 

Perfil

  • Va creciendo en madurez a nivel psicoafectivo y estabi­lidad emocional.
  • Se va integrado progresivamente en la vida comunitaria, en el trabajo y en las relaciones interpersonales.
  • Muestra liderazgo en el trabajo pastoral.'
  • Tiene conciencia de ser discípulo de Jesucristo y asume el compromiso de vivir y dar testimonio de su fe.
  • Manifiesta sentido de pertenencia a la Iglesia universal y particular.
  • Ha ido integrando los estudios teológicos en un contexto de oración y de apostolado.
  • Tiene claridad frente a los consejos evangélicos.
  • Está en condiciones de pedir el ministerio del Lectorado y es consciente del compromiso que debe asumir con ello.

 

 

Objetivo General

Brindar a los seminaristas, al terminar el primer año de Teología, la oportunidad de profundizar su opción vocacional a nivel personal, comunitario y pastoral, en alguna parroquia o pastoral especializada de su diócesis, y con el fin de inte­grarse mejor en la vida y en los planes pastorales de la propia Iglesia particular.

 

Objetivos específicos

  • Preparar a los candidatos para el ministerio de Palabra (comprenderla, poseerla, expresarla en la vida y conducta) con énfasis especial en la catequesis sistemática bajo sus diversas formas (escolar, extra-escolar, pre-sacramental, etc.) y en la predicación misionera o del primer anuncio.
  • Preparar a los candidatos para el ministerio litúrgico y de la santificación, especialmente de la pastoral litúrgica de la Eucaristía y de una comprensión madura y crea­tiva de la religiosidad popular, todo ello con énfasis en la conformación y animación de los equipos litúrgicos pa­rroquiales, zonales o de la institución en donde eventualmente presten sus servicios.
  • Preparar a los candidatos para la animación de la Comu­nidad en cuanto tal, en una actitud de servicio al estilo de Cristo, con especial atención a los más pobres a través de pastorales especializadas como la juvenil y vocacional. la social, la carcelaria y de enfermos.
  • Buscar durante todo el período actitudes de interioriza­ción que les permitan crecer a nivel personal, reforzando sus motivaciones por el ministerio presbiteral y redescu­brir, después de cuatro años de Seminario Mayor, cuáles son sus posibilidades para cultivarlas y sus carencias para aprenderlas a manejar acertadamente en una línea de op­ción por Cristo y de valores evangélicos.
  • Prepararlos para el conocimiento y aplicación de téc­nicas e instrumentos auxiliares de la Pastoral en el campo social y psicológico así como en el área de Sistemas.

 

Definición

En este año de segundo de Teología, el candidato, después de haber terminado su experiencia del año de Pastoral, y decidido su regreso para continuar el discernimiento vocacional; verifica, profundiza y asume su vocación de Discípulo de Jesucristo.

 

Objetivo

Ofrecer al candidato la posibilidad de verificar y perfeccionar su vocación aprovechando para ello los años anteriores y de manera especial la experiencia vivida en el año de pastoral y el conocimiento de los vacíos que ésta haya revelado.

Motivar al candidato a profundizar sus motivaciones vocacionales que impulse toda su formación, de tal manera que, consciente y libre asuma con mayor responsabilidad su proceso formativo. 

 

Perfil

  • Es una persona madura, capaz de tener iniciativas y tomar decisiones.
  • Con una consciente y equilibrada actitud de acatamiento a la autoridad jerárquica.
  • Se ha afianzado como persona de oración enamorada de Jesucristo y de su Iglesia.
  • Es capaz de responder intelectualmente a los retos de la sociedad actual con criterios de fe debidamente asimi­lados.
  • Muestra responsabilidad como miembro avanzado de la Comunidad Educativa en la formación de sus compa­ñeros.
  • Ha descubierto sus capacidades y está preparado para or­ganizar, proyectar y desarrollar la actividad pastoral.
  • Está en condiciones de pedir el Ministerio del Acolitado al finalizar el año lectivo.

 

Definición

Durante este año el candidato verifica, perfecciona y asume más radicalmente su vocación a la luz del Evangelio y el ejercicio de la actividad pastoral con miras a una opción definitiva por el ministerio Diaconal y Presbiteral.

 

Objetivo

Ofrecer al candidato la posibilidad de crecer y perfec­cionar su vocación, aprovechando la experiencia de los mi­nisterios laicales recibidos y su espiritualidad como discípulo-misionero.

 

Perfil

  • Es una persona madura, capaz de tener iniciativas y tomar decisiones.
  • Ha mostrado una consciente y equilibrada actitud de aca­tamiento a la autoridad jerárquica.
  • Se ha afianzado como persona de oración, enamorada de Cristo y de su Iglesia.
  • Es capaz de responder intelectualmente a los retos de la sociedad actual con criterios de fe debidamente asimi­lados.
  • Muestra responsabilidad como miembro avanzado de la Comunidad en la formación de sus compañeros.
  • Ha descubierto sus capacidades y está preparado para or­ganizar, proyectar y desarrollar la actividad pastoral con una "opción preferencial" por los pobres.
  • Está en condiciones de optar, de manera definitiva, por el sacramento del Orden pidiendo el Diaconado al finalizar su año lectivo.

 

 

Definición

Este año Cuarto de Teología va seguido normalmente de un período diaconal, primero, en el Seminario Mayor, en la dirección y servicio de las diferentes celebraciones litúrgicas y, segundo, fuera del Seminario al terminar su proceso de for­mación, cuya duración y modalidades dependen totalmente de cada uno de los obispos, pero en el cual conviene que el Seminario ofrezca algún tipo de acompañamiento.

El diaconado es la última etapa de la formación inicial para el presbiterado; en ella se ofrecen los elementos para que el Candidato, integrando las dimensiones de la formación, en torno a Jesucristo Pastor, haga el transito a una inserción real en la vida del Presbiterio y en el Plan Diocesano de Pastoral.

 

Objetivo

Procurar que el Candidato haga, en torno a Jesucristo Ca­beza y Pastor, una síntesis existencial, académica y pastoral que lo configure con Él, consolidando así su maduración vo­cational, para que mediante su presencia testimonial en el Se­minario y su inserción progresiva en el Colegio Presbiteral, el Candidato del paso al pleno ejercicio del ministerio pastoral.

 

Perfil

  • Es un hombre humanamente maduro, estable, leal, firme y de criterio en sus decisiones y dotado de disciplina per­sonal que con verdadera humildad sabe ayudar a otros y dejarse ayudar por ellos.
  • Crece de manera continúa en todas las dimensiones de su personalidad como fruto del dinamismo del Espíritu en el seguimiento de Jesucristo.
  • Ha optado con seriedad y serenidad por un estilo de vida célibe.
  • Cultiva su vida espiritual a través de la oración personal y litúrgica desde la cual ejercita el discernimiento sobre la realidad cotidiana.
  • Tiene un sentido claro y evangélico del ejercicio de la au­toridad y responsabilidad pastorales.
  • Es abierto a la relación para crecer con otros y ayudarse en equipo.
  • Ha aprendido a manejar sus sentimientos y no se deja llevar por el deseo del tener, del poder y del prestigio.
  • Sabe sentir con la Iglesia y acepta con valor y alegría las orientaciones del Obispo y del Papa.
  • No improvisa su acción pastoral sino que, en equipo, acepta integrarse dentro de la planeación diocesana.
  • Ha descubierto con sencillez el papel maternal de María en su vida y alimenta en los fieles la actitud filial hacia ella.

 

 

 

 

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